De estas últimas se exhiben dos creaciones de videoarte de Bill Viola (Observance y Study for Emergence), que con su ciclo The Passions trabajó las emociones a partir de la tradición artística medieval y renacentista; dos obras destacadas del informalismo y del espacialismo, de Antoni Tàpies y Lucio Fontana, y finalmente, una instalación lumínica de Javier Riera, creada en el siglo XXI.
El objetivo de la exposición, comisariada por Victoria Cirlot, es reflexionar sobre cómo un arte alejado de nuestro tiempo puede adquirir nuevos significados al ponerlo en relación con el mundo y el arte contemporáneos a partir de esas emociones intemporales e indisociables de nuestra misma humanidad.
Además, recuerda cómo las emociones humanas pasaron a ser un tema artístico destacado cuando el cristianismo se centró en la pasión de Cristo y en la figura de María, la madre de Dios, representante de la humanidad, hilo conductor de sus tres ámbitos expositivos: El dolor de María, La herida de Cristo y La gloria de María.
Junto a las obras medievales y renacentistas en diálogo con las contemporáneas, la comisaria, experta en la Edad Media, cultura caballeresca y mística, ha seleccionado citas o poemas de místicas medievales -desde Juliana de Norwich hasta Ángela de Foligno– que ilustran sobre cómo se leían en siglos pasados determinadas representaciones, imágenes o gestos.